miércoles, 3 de noviembre de 2010

UN GRAN SUSTO!!!!!

Era un día a mediados del mes de noviembre de 2007, estaba sola en casa acostada en la cama. El teléfono sonó y al estirarme a contestarlo sentí algo muy extraño saliendo de mí. Colgué el teléfono, corrí al baño y con terror vi que había mucha sangre. Temblando llamé al médico, a tu papá y a tus abuelitos.

Tan pronto llegó tu papá, salimos tan rápido como pudimos a la clínica, yo temblaba, lloraba de pensar que algo te había pasado. La posibilidad de que hubiera podido perderte se me pasó por la mente y me heló hasta los huesos, te amaba tanto, te sentía tan vivo dentro de mí que la sola idea de que ya no estuvieras conmigo me hacía temblar de pánico.

No te sentía, no te movías dentro de mí y eso aumentaba mi angustia. Llegamos a la clínica y con todas las fuerzas que tenía dentro de mí, llegué al área de urgencias. Ansiosa busqué quién me atendiera. Finalmente llegó una enfermera, me llevó a un cuarto de exámenes, me puso el monitor fetal y ahí estaba tu corazón, fuerte, diciéndome que me tranquilizara, que ahí estabas y no me ibas a dejar nunca; me volvió el alma al cuerpo.

Pero entonces, ¿qué pasó? Me dió algo que en medicina se conoce como Placenta Previa, es decir que la placenta, el órgano por medio del cual te alimentaste durante todo el tiempo que estuviste dentro de mí, se ubicó justo en la parte más baja del útero y cualquier movimiento la hacía sangrar.

Este fue el principio de 2 meses acostada, cuidándote al máximo para que llegaras sano y fuerte al mundo...

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