Era un día a mediados del mes de noviembre de 2007, estaba sola en casa acostada en la cama. El teléfono sonó y al estirarme a contestarlo sentí algo muy extraño saliendo de mí. Colgué el teléfono, corrí al baño y con terror vi que había mucha sangre. Temblando llamé al médico, a tu papá y a tus abuelitos.
Tan pronto llegó tu papá, salimos tan rápido como pudimos a la clínica, yo temblaba, lloraba de pensar que algo te había pasado. La posibilidad de que hubiera podido perderte se me pasó por la mente y me heló hasta los huesos, te amaba tanto, te sentía tan vivo dentro de mí que la sola idea de que ya no estuvieras conmigo me hacía temblar de pánico.
No te sentía, no te movías dentro de mí y eso aumentaba mi angustia. Llegamos a la clínica y con todas las fuerzas que tenía dentro de mí, llegué al área de urgencias. Ansiosa busqué quién me atendiera. Finalmente llegó una enfermera, me llevó a un cuarto de exámenes, me puso el monitor fetal y ahí estaba tu corazón, fuerte, diciéndome que me tranquilizara, que ahí estabas y no me ibas a dejar nunca; me volvió el alma al cuerpo.
Pero entonces, ¿qué pasó? Me dió algo que en medicina se conoce como Placenta Previa, es decir que la placenta, el órgano por medio del cual te alimentaste durante todo el tiempo que estuviste dentro de mí, se ubicó justo en la parte más baja del útero y cualquier movimiento la hacía sangrar.
Este fue el principio de 2 meses acostada, cuidándote al máximo para que llegaras sano y fuerte al mundo...
miércoles, 3 de noviembre de 2010
domingo, 24 de octubre de 2010
SABERTE DENTRO DE MI
Era un día de junio, 6 meses atrás había perdido una ilusión, un embarazo anembrionado borró por un momento la alegría de estar embarazada. Llena de rabia me provocaba gritarle a las mujeres embarazadas que se cruzaban por mi camino. Un día, interiormente pedí perdón por sentirme así, qué culpa tenían ellas de su felicidad y de que yo me sintiera así?
Días después me sentí algo rara, algo en mi interior me decía que habías llegado a mi, que ahora si era verdad. Me hice una prueba casera y una línea un poco difusa apareció junto a la otra, no estaba segura de si era positivo o no, pero tu me decías que sí, que aquí estabas para quedarte y para hacerme la mujer más feliz del mundo.
Varias ecografías confirmaban que estabas bien, que crecías grande y fuerte dentro de mi pequeño cuerpo, cada latido de tu corazón me hacía sentirme viva, con ganas de seguir, de ayudarte a madurar para que cuando llegaras a mi brazos fueras un niño fuerte, grande y sano.
Cada movimiento en mi barriga, cada patada, cada clavada en las costillas eran una alegría inmensa de saberte bien, vivo y feliz, tan feliz como estaba yo de tenerte dentro.
Día a día, segundo a segundo me recordabas para qué había nacido, cuál era mi destino en el mundo, SER TU MAMÁ!!!!!
Días después me sentí algo rara, algo en mi interior me decía que habías llegado a mi, que ahora si era verdad. Me hice una prueba casera y una línea un poco difusa apareció junto a la otra, no estaba segura de si era positivo o no, pero tu me decías que sí, que aquí estabas para quedarte y para hacerme la mujer más feliz del mundo.
Varias ecografías confirmaban que estabas bien, que crecías grande y fuerte dentro de mi pequeño cuerpo, cada latido de tu corazón me hacía sentirme viva, con ganas de seguir, de ayudarte a madurar para que cuando llegaras a mi brazos fueras un niño fuerte, grande y sano.
Cada movimiento en mi barriga, cada patada, cada clavada en las costillas eran una alegría inmensa de saberte bien, vivo y feliz, tan feliz como estaba yo de tenerte dentro.
Día a día, segundo a segundo me recordabas para qué había nacido, cuál era mi destino en el mundo, SER TU MAMÁ!!!!!
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